¡Lluvia ácida: afecta el suelo, el agua y el aire!

Los habitantes de casi todos los países estamos expuestos a unas 500000 sustancias extrañas al medioambiente natural, muchas de las cuales invaden el aire que respiramos y son nocivas para la salud. Otras sustancias de naturaleza coloidal o gaseosa, como el monóxido de carbono, el ozono, los polvos y humos son prácticamente ubicuas en el ambiente aéreo y resultan de procesos naturales abióticos y bióticos: actividad volcánica y geotérmica, descargas eléctricas, incendios forestales, fermentación y respiración celular, etc.

 

¿Qué provoca todo esto?

Es importante mencionar que todas las sustancias mencionadas anteriormente se mantienen durante largo tiempo en rangos de concentración estrechos gracias a eficientes mecanismos de reciclamiento a cargo de la propia naturaleza. Sin embargo, la actividad industrial genera ahora tales cantidades de sustancias extrañas que están alcanzando ya el nivel de contaminantes peligrosos para la vida en general, puesto que rebasan la capacidad del ecosistema para deshacerse de ellos, y sus niveles tienden hacia el aumento, permanencia e irreversibilidad.

En consecuencia, la sociedad contemporánea está cada vez más preocupada de los problemas del entorno en el que vive y toma conciencia de lo que pasa en nuestro medioambiente. Ver el aire de la ciudad que se habita saturado de humo y polvo, nos hace pensar: "Esto es lo que respiramos día tras día".

 

¿Qué está ocurriendo?

Como se sabe, la mayor fuente de contaminación atmosférica es el uso de combustibles fósiles como energéticos. 

Petróleogas y carbón son usados en cantidades enormes, del orden de millones de toneladas por día, y los desechos de su combustión se arrojan a la atmósfera en forma de polvo, humo y gases. Los dos primeros podemos verlos y nos desagradan, pero los gases que no podemos ver, son los más peligrosos.

En teoría al menos, polvo y humo pueden evitarse, pero los gases son inevitables y pueden causar desde lluvia ácida hasta el calentamiento de la tierra (efecto invernadero), así como el incremento en los niveles del ozono y el monóxido de carbono, que son altamente tóxicos para los humanos.

 

Las principales causas de lluvia ácida son los óxidos de nitrógeno y azufre que se generan al momento de la combustión; el nitrógeno lo aporta la atmósfera y no hay forma de evitarlo, el azufre forma parte de los combustibles y eliminarlo completamente es muy costoso; la lluvia ácida y la niebla ácida estarán con nosotros dañando todo lo que toquen, tanto en el campo como en la ciudad. Estos compuestos en forma de gotas de lluvia y de niebla son de corta vida, pronto reaccionan con algo orgánico e inorgánico. Al reaccionar se consumen pero dejan un daño afectando lo siguiente:

  1. Los recursos hídricos superficiales y profundos. Alteran y destruyen la biodiversidad y los ecosistemas. También originan la eutrofización o envejecimiento de los cuerpos de agua.
  2. Los vegetales y suelos sufren destrucción, depredación y degradación. Los suelos se alteran en su composición físico-química, pierden fertilidad y se erosionan.
  3. La visibilidad. Las emisiones de bióxido de azufre producen en el espacio partículas de sulfato que reducen en algunas zonas más del 50% de la visibilidad.
  4. Altera los materiales, corroe los metales, deteriora la piedra. La pintura de los carros y edificios se dañan; se disuelven las estructuras y se aceleran los procesos de erosión de los monumentos y edificios históricos.
  5. Daña la salud humana. Causa o agrava, especialmente, enfermedades del aparato respiratorio, tanto alérgicas como infecciosas. En consecuencia, aumenta la incidencia de la mortalidad y morbilidad, en lo cual los más afectados son los niños y los adultos mayores.

¿Qué podemos hacer?

Sin duda, debemos empezar tomando conciencia de lo que está pasando con  nuestro planeta y de la  complejidad del problema, el cual afecta el aire, el suelo, el aguay los sedimentos, así como sus efectos en las plantas, los animales y los microbios. Puesto que es probable que ciertas acciones reparadoras tengan altos costos asociados con ellas, es necesario tener la seguridad de que estos costos se justifican y de que la acción será eficaz. Podemos empezar utilizando menos automóviles en las calles y, en cambio  manejar bicicleta, o utilizar gas natural como combustible, de tal manera que no deteriore y dañe nuestro ecosistema.

El reto está planteado y debemos atrevernos y proponernos ser: 

¡CONSCIENTES Y RESPONSABLES

DE CUIDAR NUESTRO MEDIOAMBIENTE!

 

¿Qué es la lluvia ácida?

Empezaremos diciendo que la lluvia ácida es un serio problema medioambiental que afronta el planeta Tierra y que se produce por las emisiones de óxidos de azufre y nitrógeno que reaccionan en el espacio con la luz solar, el vapor del agua, el oxígeno y los oxidantes, para formar ácidos nítrico y sulfúrico. Estos compuestos luego caen a la tierra en forma seca como gas, partículas, aerosoles o formas húmedas (lluvia, nieve, niebla y vapor de agua).

La lluvia es considerada ácida cuando su pH alcanza 5.6 o menos y no conoce fronteras. Los óxidos de azufre y nitrógeno que generan la lluvia ácida viajan largas distancias y se depositan las partículas en forma seca o caen como lluvia ácida lejos de su lugar de origen, ocasionando las contaminación es transfronterizas. Por ejemplo, se estima que la mitad de la lluvia ácida que cae sobre Alemania se produce fuera de este país, y la mayor parte que cae en la península escandinava se origina en Inglaterra. De igual modo ocurre aquí en el Perú. Por dar un ejemplo, la lluvia ácida que cae en el valle del Río Apurímac, se origina con el dióxido de azufre que elimina la refinería de La Oroya (Junín).

 

¿Cómo se origina la lluvia ácida?

Tenemos tendencia a pensar que el agua de lluvia es completamente pura, es decir, solo agua; incluso existe  la creencia de que no debemos beberla, por ser demasiado pura; sin embargo, esto no es cierto. Es importante saber que la lluvia que cae normalmente sobre la superficie terrestre no sólo muestra un pequeño contenido en sales, sino que el agua de lluvia no es neutra, en el sentido de su acidez .Unos cuántos datos nos permitirán precisar mejor de qué hablamos. Por ejemplo, en la población de Birkenes, al sur de Noruega, se han medido valores de pH de alrededor de 4.2, mientras que en la metrópoli china de Guiyang, este mismo valor llega a 3.95. En general, valores inferiores a 5 se obtienen en muy diversas localizaciones. En cambio, en la región de Pune, en el estado indio de Maharashtra, el pH llega a unos sorprendentes 7.4, es decir, es ligeramente básica.

Los anteriores valores nos indican algo que quizá no es muy conocido: que la lluvia es ácida prácticamente siempre.

La razón es que, al producirse la precipitación, las gotas de agua, en su recorrido,  capturan diferentes gases del aire, así como pequeñas partículas de polvo en suspensión. Entre los gases se encuentra el dióxido de carbono, CO2, así como el dióxido de azufre, SO2, y diferentes óxidos de nitrógeno, que se designan genéricamente como NOx. Estos gases tienen la propiedad de generar acidez una vez que se disuelven en el agua de la gota.

Por otro lado, las partículas de polvo pueden ser muy diversas, pero destacan principalmente la sal común, el cloruro sódico y composiciones minerales como la sílice y el carbonato cálcico.

Sus orígenes pueden ser de forma natural y artificial.

  • Forma natural: la acidez natural se debe a contribuciones constantes de CO2, por causa de la respiración de los seres vivos, y de SO2 y NOx de origen bacteriano. Esporádicamente la acidez natural puede ser más elevada allí en donde suceden tormentas o, mucho más esporádicamente, en donde ocurren erupciones volcánicas.

-          Las fuentes de NOx son principalmente los microorganismos y los relámpagos. Este último caso es interesante. Si contamos la totalidad de nuestro planeta, en cada segundo caen 40 rayos, lo que significa más de 3 millones de descargas al día. En cada rayo, la descarga eléctrica eleva la temperatura de su interior, de apenas 1 cm de grosor, hasta los
30000 grados. Semejante valor tiene la capacidad de, literalmente, romper el aire. Las moléculas constituyentes, principalmente nitrógeno y oxígeno, se rompen por la mitad y se separan en átomos individuales altamente reactivos.

relampagos

 

 

-          Las fuentes naturales y directas de SO2 son las erupciones volcánicas. En cambio, las bacterias son fuentes indirectas de SO2, puesto que la mayoría son productoras de sulfuro de dimetilo, una sustancia que, una vez emitida, en contacto con el oxígeno del aire es gradualmente oxidada a SO2.

-          Las cenizas volcánicas se forman, durante una erupción, por la trituración de la roca magmática, la cual tiene lugar por la acción de los gases y el vapor de agua de la propia erupción. Los gases ácidos que se encuentran en las erupciones son CO2 y SO2, así como, en menor cantidad, el ácido fluorhídrico, HF, y el ácido clorhídrico, HCl. No obstante,  es muy variable el pH de los residuos de polvo sólidos que conforman las cenizas. Depende de la cantidad de residuos ácidos que se adsorben sobre ellas.

  • Forma artificial: la contribución de la actividad humana es muy significante, aproximadamente un
    68 % del total de emisiones.

-          La mayor parte de los SOx  provienen de la combustión de carbón y petróleo en las plantas generadoras de electricidad (carboeléctricas y termoeléctricas).

-          Las centrales energéticas y los motores de combustión emiten, además de vapor de agua, CO2, SO2 y NOx. Como ya hemos mencionado,  estos tres últimos son gases ácidos, es decir, disminuyen el pH cuando se disuelven en agua.

-          Quizá sorprenderá que se emita dióxido de azufre, sabiendo que las centrales queman combustibles fósiles, es decir, carbón, petróleo o gas natural; sin embargo, nos preguntamos: ¿qué tiene que ver el  azufre aquí? Este elemento es un contaminante del carbón o del petróleo, es decir, se encuentra en cantidades respetables en los respectivos yacimientos. Por lo tanto, quemar carbón es equivalente a quemar ciertas cantidades de azufre.

Una vez emitidos los gases,  los disuelven las microgotas troposféricas de las nubes, y cuando llueve se precipitan sobre las masas boscosas a sotavento de los focos de emisión.

 

Consecuencias y efectos de la lluvia ácida en los ecosistemas

La lluvia ácida causa multitud de efectos nocivos tanto sobre los ecosistemas como sobre los materiales. Intentemos sintetizarlos:

  • Aumentan la acidez de las aguas de ríos y lagos, lo que se traduce en importantes daños en la vida acuática, tanto piscícola como vegetal.

Otros efectos de la lluvia ácida relacionados con el agua incluyen los que se producen en los seres humanos que comen peces con una mayor concentración de metales en su carne y la reducción de ciertos grupos de zooplancton, algas y plantas acuáticas, todo lo cual trastorna la cadena alimenticia global de los lagos y potencialmente causa desequilibrios ecológicos. Los estudios han demostrado con claridad que la trucha y el salmón del Atlántico son particularmente sensibles a los niveles bajos de pH, los cuales interfieren con sus procesos reproductivos y con frecuencia dan origen a deformaciones en el esqueleto.

  • Aumenta la acidez de los suelos, lo que se traduce en cambios en su composición, produciéndose la extracción o desplazamiento de nutrientes importantes para las plantas, tales como el calcio, y movilizándose metales tóxicos, como cadmio, níquel, manganeso, plomo, mercurio, que de esta forma se introducen también en las corrientes de agua.
  • La vegetación expuesta directamente a la lluvia ácida sufre no sólo las consecuencias del deterioro del suelo, sino también un daño directo que puede llegar a ocasionar incluso la muerte de muchas especies.

Con respecto a las plantas, las especies que se ven más afectadas son los líquenes y los musgos, los cuales toman directamente el agua a través de sus hojas. Además, estas especies son indicadores directos de la contaminación atmosférica, como es el caso de los líquenes respecto de las emisiones de SO2.

  • En el caso de los pájaros pequeños que viven cerca de aguas acidificadas, también se ve afectada su reproducción.

Los huevos de varias especies de pájaros aparecen con paredes muy delgadas debido al aluminio ingerido a través de los insectos de los cuales se alimentan. Dichos insectos precisamente se desarrollan en aguas acidificadas.

  • Los animales herbívoros también se ven afectados, ya que al acidificarse los suelos, las plantas que ingieren acumulan una mayor cantidad de metales pesados (aluminio, cadmio, etc.).
  • ·         El patrimonio construido con piedra caliza experimenta muchos daños, pues sufre la siguiente reacción química, proceso conocido como mal de la piedra:CaCO3 (piedra caliza)+H2SO4 (lluvia ácida) ----> CaSO4 (yeso) + CO2 + H2O, es decir, se transforma en yeso, y éste es disuelto por el agua con mucha mayor facilidad. Además, al tener un volumen mayor, actúa como una cuña provocando el desmoronamiento de la piedra.

 

Consecuencias y efectos que origina la lluvia ácida en la salud

Por su alta toxicidad, la lluvia ácida puede ocasionar diferentes efectos en la salud, como:

  • Óxido de azufre. Agrava las enfermedades respiratorias: afecta la respiración, en especial a los adultos mayores con enfermedades pulmonares crónicas; provoca episodios de tos y asfixia; crecientes índices de asma crónico y agudo, bronquitis; cambios en el sistema de defensa de los pulmones, que se agudiza en personas con desórdenes cardiovasculares y pulmonares; irrita los ojos y los conductos respiratorios; aumenta la mortalidad.
  • Óxido de nitrógeno. Agrava las enfermedades respiratorias y cardiovasculares; irrita los pulmones; reduce la visibilidad en la atmósfera; causa daño al sistema respiratorio;  reduce la capacidad de transporte de oxígeno de la sangre a las células y al corazón; origina dolor de cabeza, pérdida de visión, disminución de la coordinación muscular, náuseas, dolores abdominales (es crítico en personas con enfermedades cardíacas y pulmonares); eleva los índices de mortalidad por neumonías y cáncer del pulmón.
  • Óxido de carbono. En forma de monóxido de carbono, tiene la capacidad de reducir la capacidad de la sangre para transportar oxígeno. Puede afectar los procesos mentales; agrava las enfermedades respiratorias y del corazón; causa dolor de cabeza y cansancio en concentraciones moderadas (de 50 a 10 p.p.m.) y la muerte en concentraciones altas y prolongadas (de 750 p.p.m. en adelante). La amenaza de óxido de carbono a la salud es mayor en personas que padecen enfermedades cardiovasculares (angina de pecho o enfermedades vasculares periferales).


La lluvia ácida en el Perú y el mundo 

El planeta confronta problemas medioambientales: cambio climático, efecto invernadero, alteraciones de la capa de ozono y la lluvia ácida. La lluvia ácida es un serio problema mundial generado principalmente por las emisiones de bióxido de azufre (SO2), óxidos de nitrógeno (NOx) y cuerpos volátiles orgánicos (COV), que eliminados principalmente por las refinerías, mineras, industrias y parques automotores, forman en el espacio, a grandes distancias de donde nacen, ácido sulfúrico y ácido nítrico, que al caer sobre la tierra alteran los sistemas bióticos y abióticos. La lluvia es ácida cuando tiene un pH de 5.6 o menos. Por día y toneladas, el complejo metalúrgico de La Oroya eliminaba elementos tóxicos de la siguiente manera: plomo, 2500;arsénico 2500;SO2, 1000;cadmio, 70;material particulado, 30, y otros, solamente por la chimenea más grande de 167.50 metros de altura. Desde que Doe Run se hizo dueña, la eliminación de los tóxicos se elevó; por ejemplo, la emisión de SO2fuecerca de 300%. A esta conclusión llegó Cederstav en 2002 con los mismos datos que enviaba esta empresa al Ministerio de Energía y Minas cada tres meses.

 El 48% de la lluvia que cae en el valle del Mantaro es ácida, y en Concepción es ácida el 98.3%.  En La Oroya es severamente ácida (pH 3.5 a 4.2),  y  en toda la región de Junín y parte de Pasco también es ácida. La NASA ha llegado a la conclusión de que las refinerías del Perú son las más contaminadas del mundo, y el Blacksmith Institute dice que “La Oroya está entre las diez ciudades más contaminadas del mundo”.

 

Para controlar o disminuir la lluvia ácida es imperativo disminuir las emisiones de óxidos de azufre y nitrógeno. Para esto, los países desarrollados desde la década del 90 han diseñado diversos programas. Por su parte, las autoridades peruanas deben exigir a las mineras usar tecnología actualizada, limpia, y que cumplan  de manera efectiva las normas ambientales. Es necesario poner en vigencia el consenso mundial vigente desde 1972: “El que contamina paga”, el cual lo ha ratificado la Conferencia de las Naciones Unidas en Río de Janeiro en 1992.


Alternativas de solución

Ahora sabemos que en todo el mundo, en todos los países y en nuestro Perú, la lluvia ácida es un problema ambiental que afecta a todos los ecosistemas (terrestre, acuático y atmosférico), así como a la salud de los seres humanos, poniendo en riesgo inclusive la vida misma. Sabemos que este tipo de deterioro en el entorno lo  generan gases producidos por la naturaleza (actividad volcánica, por ejemplo), pero en mayor proporción los producidos  por los combustibles que utiliza el ser humano en  grandes escalas. Sabemos, además, cuáles son los ácidos que se generan en el medioambiente y vuelven ácida a la lluvia provocando deterioro en este.

 

¿Qué se puede hacer para tomar conciencia y cuidar nuestro planeta?

Nuestro papel es múltiple, pues, por un lado, somos ciudadanos capaces de plantear exigencias al Estado, y por otro, somos generadores directos de contaminación y consumidores de bienes o servicios, por lo que deberemos desarrollar una actitud personal favorable al medioambiente en todos estos campos.

En lo que respecta a nuestro comportamiento frente al Estado debemos exigir medidas de política medioambiental encaminadas a lograr el desarrollo de una sociedad con un modo de vida cada vez más respetuoso con la naturaleza. Asimismo, es importante ejercer el derecho a la libertad de acceso a la información sobre el medioambiente y el derecho a intervenir en la evaluación del impacto ambiental de los grandes proyectos y a la comprobación del comportamiento de las grandes empresas (públicas y privadas) mediante el acceso a los inventarios de emisiones, vertidos y residuos y auditorías medioambientales.

  • En cuanto a nuestro comportamiento como consumidores, debemos tender a potenciar el consumo de artículos y servicios en cuya fabricación o generación se empleen técnicas respetuosas con el medioambiente. Es una manera muy eficaz de obligar a las empresas a incorporar en su producción tecnologías limpias.

 

Por último, en el campo de la actividad cotidiana, debemos tender a una menor generación de contaminantes, reduciendo y racionalizando el consumo de energía y potenciando el empleo de energías limpias. Hay muchas acciones individuales que pueden implicar una reducción del consumo energético:

 

  • No despilfarrar la luz, utilizar bombillas de bajo consumo, controlar el empleo de calefacciones.
  • Reducir el uso de transportes con motores de combustión. En este sentido, las opciones son múltiples: menor uso del vehículo, empleo de transporte público, transportes no contaminantes,
  • El consumo de envases no reciclables, potenciando además la recogida selectiva de residuos y el reciclado de todo tipo de artículos. El consumo energético es menor al fabricar muchos productos como el papel, metales, etc., a partir de los correspondientes materiales reciclados.
  • Es necesario que incorporemos a nuestro pensamiento y código de comportamiento conceptos como el desarrollo sostenible; parámetros de medida de bienestar distintos de indicadores meramente económicos, que comprendamos que el mundo es único y que, no por tener el privilegio de habitar en una zona con un grado de desarrollo mayor, tenemos derecho a despilfarrar recursos y materiales.

 

Todo ello nos llevará a reducir el consumo y a modificar nuestros parámetros de elección, prefiriendo artículos y servicios producidos por medio de técnicas respetuosas con el medioambiente, con lo que disminuirá la cantidad de energía empleada y las empresas se verán obligadas a adoptar tecnologías limpias.

Podríamos terminar insistiendo en que nada de lo que hagamos es indiferente respecto al medioambiente. Es preciso analizar nuestro comportamiento, nuestras costumbres, reflexionar acerca de ellas y potenciarlas si son respetuosas con el medio.

 

---------------------------------------------

ARROYO, J. Y MENDOZA, R. “Monitoreo de la Lluvia ácida en el valle del Mantaro”. Convicciones. 2001; 3(4):44-48.Consulta: noviembre de 2015.

 

HEDIN, LARS, O. y LIKENS, GENE E."Polvo atmosférico y lluvia ácida". Investigación y Ciencia. Febrero, 1997. Barcelona. Prensa Científica. Consulta: Noviembre del 2015. Disponible en

http://www.monografias.com/trabajos5/lluac/lluac2.shtml#ixzz3roCogBwk

 

HERNÁNDEZ ANA JESÚS, Colectivo Estudiantil de Ecología. Temas Ecológicos de Incidencia Social. Madrid: Uncea Ediciones, 1987. 

 

KENNETH HASE, F. "Perturbaciones ambientales de origen humano”. Canadá. Consulta: en noviembre de 2015.

 

THOMAS C. HULCHINSON. "Calidad del Medio Ambiente y la Química". Consulta: noviembre de 2015.Disponible en:

- http://www.unescoeh.org/manual/html/

- http://edafologia.ugr.es/Conta/Tema17/


- http://www.nodo50.org/panc/ere.htm

 

Videos

Preguntas para reflexionar

Reflexionemos sobre el tema.

¿A qué se llama lluvia ácida?

¿Cuáles son las causas de su origen y por qué se dice que es “ácida”?

¿Qué efectos y consecuencias produce la lluvia ácida en la salud?

¿Por qué se dice que el consumo de combustibles fósiles aumenta en gran escala la formación de lluvia ácida?

¿De qué manera la lluvia ácida afecta el suelo, el agua y el aire?

¿Cuáles son las sustancias químicas que se forman en la lluvia ácida y deterioran el medio ambiente?

¿Por qué el Perú es considerado uno de los países a nivel mundial con mayor concentración de lluvia ácida?

¿Qué alternativas de solución se proponen para disminuir la formación de lluvia ácida?

Visita También

Av. Primavera, 2160, Santiago de Surco - Lima, Perú T. 313 4000 / F. 313 4001 · santillana@santillana.com.pe

Diseñado por Desarrollo y Posicionamiento Web Peru