Blog Hablemos en Familia

Categoría: Artículos     18 febrero, 2014

Primer día de clases: cuando la angustia es de los padres

Cada año, cuando se inician las clases, es común ver a niños que lloran y se resisten a ingresar al aula, pues no quieren separarse de la mamá o del papá. Sin embargo, algunos padres viven más la angustia de separación que los mismos niños, lo cual ocurre porque  creen que las maestras y las auxiliares no tendrán el cuidado que ellos tienen con sus hijos. Pueden pensar, por ejemplo, que los van a dejar solos o no los atenderán cuando lo necesiten.

Esta situación suele presentarse, por lo general, en el nivel de Inicial o en primer grado de Primaria, pues este primer día de clases puede representar, especialmente para la madre, el inicio de una separación de su pequeño y la posibilidad de que no la necesite como antes.

¿Por qué se angustian los padres?

La separación es más difícil cuando los padres son sobreprotectores, por lo que no desean que sus hijos lloren o se sientan mal en este periodo normal de adaptación a una situación nueva. En ocasiones, son las madres las que lloran al separarse de sus hijos, sin darse cuenta de que esto puede convertir la experiencia de adaptación en un momento traumático, ya que al niño le genera mayor angustia.

Cuando mamá o papá ven a su hijo llorar y angustiarse, en ocasiones se sienten culpables porque creen que lo han llevado a un lugar que no le agrada. Por otro lado, tienen muchas expectativas y al mismo tiempo muchas dudas. Se harán estas preguntas:

  • ¿Lo cuidarán bien?
  • ¿Sus compañeritos jugarán con él/ella?
  • ¿Le darán la atención que necesita?
  • ¿Llorará toda la mañana?
  • ¿Y si se angustia más cuando me voy?
  • ¿Sentirá que lo estoy abandonando?
  • Y muchas más.

El sentimiento de culpa está asociado a la inseguridad. A veces, los padres pueden pensar que no han hecho un buen trabajo con sus hijos. Lo cierto es que generalmente estos periodos de angustia en los niños duran solo unos minutos. Sin embargo, si los padres, especialmente las madres, se angustian por mucho tiempo y no se van del colegio, sino que se quedan para ver
a sus hijos por una ventana o reja, lo único que logran es, si sus niños lo notan, que estos prolonguen la angustia de separación inicial y vuelvan a llorar.

Las madres que se ponen ansiosas no se dan cuenta de que interfieren en el proceso de maduración de sus hijos. Este natural proceso de adaptación hará que pasen un periodo de tensión, que es normal cuando están en un lugar desconocido y frente a personas nuevas. Es necesario que los niños sean capaces de ir controlando sus emociones para madurar y aprender
a enfrentar otras tantas situaciones nuevas que vendrán más adelante.

Este es el momento en que los padres necesitan comprender que no pueden ejercer control sobre todo lo que tiene que ver con sus hijos. Asimismo, es necesario que entiendan que deben compartir el papel de educarlos con otra persona que los sustituya temporalmente, como la maestra.

Los niños de 3 años

Pueden parecer muy pequeños pero ya conocen lo que son las reglas.

No comprenden bien el concepto de tiempo, por lo cual les será difícil entender lo que significa "una semana", pero sí son capaces de comprender nociones temporales más cercanas como "después de levantarte" o "antes de dormir". Pueden entender que los padres regresarán por ellos "luego de la lonchera" o "después del juego".

Se distraen con facilidad. Por este motivo, se repondrán pronto de la intranquilidad producida por el momento de la separación.

Para facilitar la transición del hogar a la escuela inicial, tanto el niño como el padre de familia, deben PREPARARSE y realizar previamente lo siguiente:

  • Visitar la institución educativa con el pequeño y enseñarle dónde va a quedarse, cuál será su aula, dónde jugará y con quiénes se quedará. Esto ayuda mucho a preparar al niño y a los padres, quienes sentirán mayor confianza al conocer con antelación los ambientes en los cuales pasará las mañanas su hijo y las maestras con las que interactuará.
  • Hacer participar al niño en la adquisición de sus útiles, mochila, uniforme, etc.
  • Conversar desde semanas antes sobre el tema. Esto contribuirá a disminuir el nivel de ansiedad tanto en el niño como en la mamá. Los padres deben proporcionar información positiva sobre lo que los niños harán en este nuevo espacio.
  • Trabajar sus sentimientos de ansiedad para que puedan controlarlos. Aunque sientan tristeza y nostalgia en el momento de dejarlo en la escuela, el niño debe verlos contentos y confiados. Recuerde que el padre le transmite a su hijo lo que siente.
  • Regular horarios desde semanas antes para que se despierten más temprano y esto no se constituya en un elemento de tensión tanto para el niño como para los padres.
  • Anticiparse al momento de la despedida, la cual debe ser un ritual corto y afectuoso. Una vez que el niño se despida, es mejor que el padre se retire.
  • Es necesario tener a mano estrategias para controlar la ansiedad, como la respiración profunda, que consiste en tomar aire por la nariz, retenerlo y luego eliminarlo por la boca lentamente. También se puede poner en práctica la detención del pensamiento, que consiste en decir "para" o "stop", a fin de no seguir pensando en situaciones que nos angustian. Asimismo, se aconseja tomar lentamente un vaso con agua o escuchar música relajante en los días previos al primer día de clase. Cada persona tiene sus propias estrategias que le dan resultado.
  • Si la madre o el padre se sienten intranquilos pueden llamar y preguntar cómo está su niño, pero no deben pedir hablar con él por teléfono, pues esto hará  que se angustie, al igual que el padre de familia.
  • Es bueno anticiparse a la hora de salida para que el niño se sienta tranquilo y contento cuando vea a la mamá o al papá al salir. Ello contribuirá a disminuir la ansiedad del padre de familia.

Preguntas frecuentes

1. ¿Puedo prometerle que me quedaré con él hasta que esté tranquilo?

Es mejor no prometer esto porque el niño se sentirá tranquilo mientras aún esté con él; sin embargo, al momento en que se retire volverá a llorar y usted se sentirá más angustiado y no podrá dejarlo. Lo mejor es decirle que después de un tiempo volverá a recogerlo y estarán juntos para que le cuente todo lo que hizo ese primer día.

2. Si lo escucho llorar mucho, ¿debo acercarme y calmarlo?

Las personas que lo cuidan están preparadas para calmarlo. Si usted se acerca, será mucho más difícil que luego pueda retirarse. Es normal que su hijo llore mucho frente a esta separación y también es normal que deje de hacerlo conforme vaya adaptándose a esta nueva situación. Lo más seguro es que esto dure una semana o dos.

Enlaces recomendados

http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-48095-2005-03-06.html

http://blog.erathis.com/2011/03/el-primer-dia-de-clase-visto-con-ojos-de-padre/

http://www.revistafamilia.ec/index.php/articulos-portada/5171-como-superar-juntos-el-primer-dia-de-clases

http://elcomercio.pe/lima/sucesos/video-consejos-padres-ante-primer-dia-clases-noticia-1381578

http://www.desarrollodeltalento.com/2013/primer-dia-de-guarderia-o-cole-afrontar-la-separacion

 

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leticia frias orenday
Abr 11, 2014 04:37:52

Muchas gracias por aceptarme quiero compartir la página con mis hermanos Roger frias Orendain y Rocio Frias, muchas felicidades.

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DANNY SUAREZ
Abr 02, 2014 06:02:01

Interesante me ayudo mucho con mi hijita.

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Responder al comentario de María Gracia

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