Por mucho tiempo se creyó que la depresión era un cuadro propio de los adultos; sin embargo, hoy en día sabemos que también se presenta en los niños. Es así que, en la actualidad, la depresión infantil es una realidad médica, con una base emocional fuerte.
Se sabe que aproximadamente el 5 % de los niños sufren de depresión en algún momento. Corren mayor riesgo aquellos que están expuestos a estrés, a alguna pérdida, a cambios repentinos, así como a problemas de conducta, de aprendizaje y déficit atencional.
¿Cómo saber si un niño posee depresión infantil?
Se debe tener en cuenta que la depresión infantil es un desorden de la afectividad, en donde se compromete el estado de ánimo y se evidencia un período de tristeza mayor, que se presenta en diferentes formas e intensidades.
Para diagnosticar una depresión infantil, deben aparecer en el niño, por lo menos, cuatro de los síntomas que se mencionan en el siguiente párrafo; así como haber tenido una duración de al menos dos semanas. En caso de una duración menor, es decir si el niño se mostrara triste por alguna situación real temporal, se trataría de un trastorno emocional transitorio y, por lo tanto, no se podría hablar de una depresión propiamente dicha.
Los síntomas característicos de la depresión infantil son:
- Tristeza
- Desgano
- Soledad
- Retraimiento
- Inexpresividad
- Rebeldía
- Oposición o desobediencia
- Rabietas
- Problemas de conducta
- Ansiedad
- Irritabilidad
- Bajo rendimiento
A diferencia de la depresión en los adultos, es frecuente que se confunda a los niños deprimidos con los que poseen problemas de conducta. Sin embargo, un niño deprimido puede impresionar como agresivo, malhumorado, irritable; pero, en el fondo de sí mismo, lo que tiene son sentimientos de tristeza y dolor que no le son fáciles de exteriorizar; por lo tanto, los encubre con conductas oposicionistas.
Signos de alarma:
- Un niño que era alegre, se vuelve triste, llora constantemente y está malhumorado.
- Un niño que era seguro de sí, se vuelve inseguro y dubitativo.
- Un niño que era sociable y disfrutaba del juego, se vuelve insociable y prefiere estar y jugar solo.
- Un niño que era cariñoso, se vuelve huraño y desconsiderado.
- Un niño que era dócil y obediente, se vuelve difícil.
- Comienza a dormir más, menos o más irregularmente que antes.
- Come mucho más o mucho menos que antes.
- Se siente más cansado.
- Tiene mucho más problemas para concentrarse en lo que hace.
- Disminuye su rendimiento escolar.
¿Cómo influyen la familia y la escuela en la depresión infantil?
La familia es el entorno más inmediato del niño en donde debe sentirse seguro, experimentar protección y, además, recibir los cuidados básicos; pero, sobre todo, es el lugar donde se establecen los vínculos afectivos. Al inicio del desarrollo evolutivo, es decir de 0 a 3 años, los niños requieren establecer con la madre una relación significativa denominada “apego”. Un adecuado apego garantizará una buena integración social y personal del niño, mientras que un apego inseguro se relaciona con varios tipos de problemas de conducta y también con la depresión.
En la actualidad, se considera que la depresión tiene una fuerte carga genética. Es decir, si alguno de los padres sufre depresión, el niño tiene mayor predisposición a sufrirla. Por otro lado, si la madre es depresiva, aumentará el riesgo en el niño, no solo por el factor genético, sino también por la dificultad para establecer una relación vincular sana.
Conforme el niño va creciendo, es importante que mantenga una relación saludable con los padres, en la que se preste especial atención a la construcción de una adecuada autoestima. Asimismo, se debe incentivar en él la capacidad de afrontamiento y el manejo adecuado de la frustración. Todos estos elementos permitirán la prevención primaria de la depresión infantil.
La escuela es el segundo ambiente en donde el niño interactúa. Por lo tanto, si se siente seguro y contento en ella, podrá desarrollarse en forma saludable. Por el contrario, si experimenta estrés, bajo rendimiento, problemas conductuales, falta de apoyo o amenazas por parte de sus compañeros, es probable que ingrese en estados depresivos.
Es importante que los profesores estén familiarizados con los signos que indican la presencia de la depresión infantil, pues ellos, al estar en continuo contacto con el niño, pueden detectar en forma temprana la presencia de la depresión y así dar el apoyo necesario.
Preguntas frecuentes de los padres:
¿Cómo puedo ayudar a mi hijo si está deprimido?
Acompañe a su hijo y esté ahí para escucharlo, dígale que lo quiere y lo valora. Pídale que le exprese cualquier necesidad que tenga.
No trate de “animarlo”, recuerde que el hecho de no tener ganas de hacer las cosas, no depende de la “flojera”. Va más allá de eso; sin embargo, ante cualquier esfuerzo, recompénselo.
Hágale preguntas y preste atención a su autoestima. Si él dice “No puedo, soy tonto”, no basta con responderle que no lo es. Pregúntele por qué piensa que es así, si pasó algo en la escuela, etcétera. El niño necesita sentir que sus padres están interesados en él y en lo que le sucede.
Si está con tratamiento médico, supervise la toma de los medicamentos, y anímelo a mantener hábitos saludables, como una buena alimentación, hacer ejercicios al aire libre, dormir, etcétera.
Trate de generar en la familia un clima saludable, donde se minimicen los agentes que producen estrés. Realice en casa ejercicios de respiración y relajación que le permitirán mantener equilibrio corporal.
Si su hijo se muestra muy ansioso o alterado, o si expresa el deseo de morir, consulte de inmediato con un especialista.
Sé que a las personas deprimidas les recetan antidepresivos. ¿Es necesario que mi hijo tome pastillas?
Luego de una evaluación y de acuerdo con los síntomas observados, el psiquiatra determinará si es necesario utilizar medicamentos. Generalmente, cuando existe severidad en el cuadro y el niño posee ideas suicidas, se hace necesaria la medicación. De otro modo, se sugiere tratamiento psicoterapéutico. En un tercer caso, se hacen necesarios ambos.
Documentos de internet:
www.esperanzaparalafamilia.com/Rev/Articulos/PDFs/PDF0103.pdf
www.guiainfantil.com/salud/cuidadosespeciales/depresioninfantil.htm
Libros recomendados:
COLLADOS ZORRAQUINOS, José. La depresión en niños y adolescentes: una perspectiva educativa. Madrid: San Pablo, 2001.
DEL BARRIO, Victoria. La depresión infantil: Factores de riesgo y posibles soluciones. Archidona: Aljibe, 2000.
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Comentario publicado con éxito.
Estimada Madeley. Si estás viendo que tu niña no sólo está presentado los síntomas que se mencionan, sino que éstos se están agudizando, quiere decir, que por sí sola no puede manejar la situación. Entonces, necesitas buscar ayuda especializada, sobre todo porque esta situación también te está afectando a tí, y un especialista no sólo ayudaría a tu hija, sino que también podría a ayudarte a tí a ser el mejor soporte emocional para tu niña. Busca a un psicólogo o psicóloga clínica especialista en niños. Te deseo lo mejor.
Me parece muy interesante el artículo, yo tengo un hijo de quince años que tiene TOC, la verdad es difícil, sobrellevar el día día con mi hijo, cuesta tener mucha paciencia, saber que puede hacer muchas cosas porque es inteligente, pero, no las puede hacer porque su pensamiento se bloquea y se queda en él por mucho tiempo. He llegado a pensar que yo también necesito tratamiento porque a veces pierdo los papeles y lo resondro tratando de "animarlo".
Estimada Dorina. Entiendo lo difícil que puede ser la convivencia con una persona con TOC. Relacionarse con otros padres que estén pasando por su misma situación puede ser un buen soporte. Y no dude en buscar ayuda especializada si usted lo considera necesario, ya sea para entender mejor la condiciòn de su hijo, como para encontrar estrategias personalizadas para el manejo del estrés. ¡Fuerza!
El tema es muy interesante, debido a que estamos enfrentados en una sociedad que avanza y dejando de lado aspectos muy imortantes dentro de la familia
Efectivamente Ana. Estamos avanzando a nivel tecnológico, científico y hasta podría decirse que económico, pero cada vez tenemos niños más “pegados” al Internet y padres más “pegados” al trabajo, afectando significativamente la calidad de la relación y soporte familiar. Vivimos en una sociedad con niños y adolescentes cada vez más solos y eso los pone en un nivel mayor de riesgo.
me gusto mucho el articulo, gracias por la informacion
Hay muchos temas buenas en el blog, dale un vistazo!
Gracias por el articulo
Efectivamente Paola. Desde el momento en que tomamos la decisión de ser padres, asumimos un gran compromiso y somos los principales responsables de generar las condiciones necesarias para que se desarrollen de una manera saludable en todos los aspectos; sin embargo, no todo está bajo nuestro control. A lo largo de la vida se les van a presentar situaciones que les genere frustraciones, fracasos o quizás alguna pérdida afectiva, que lo pueden sumir en una depresión; si tienen los recursos para superarlas, con nuestro apoyo, se convertirán en una experiencia que los fortalezca, pero sí no es así, necesitamos buscar ayuda; de ahí la importancia de estar siempre atentos.
Demoles a nuestros niños motivos por el que sonreir y vivir, enseñemoles no ahogarse en un vaso de agua, enseñoles amarse a si mismo, para que puedan amar a otros de la misma manera y lo mas importante demosle un mundo mejor para una vida mejor. Padres aprendan a cargar sus problemas y no lo recarguemos a ellos.
Muy buen aporte. Gracias
Opino igual
Si, muy interesante
he leido todo, y es una buena informacion, me siento mas informada, estoy pasando por un problema asi con mi hijta de 8 años a raiz que su padre se fue de la casa ya hace 8 años y cada dia la veo peor y me siento muy preocupada, he dejado de trabajar para dedicarme a mi hija al 100% ojala alguien me pueda ayudar, gracias.
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